La palabra Autocontrol del TAO significa que el paciente es el responsable del control de su tratamiento con anticoagulantes orales. Son necesarios dos requisitos importantes:

  • Que el paciente reciba entrenamiento en el tema, tanto para saber cómo ha de conseguir la muestra de sangre para conocer el INR, como para saber manejar las dosis del anticoagulante si el INR está fuera del rango terapéutico que se le ha fijado.
  • Que el paciente pueda y quiera responsabilizarse de su propio control.
  • Que los médicos que siguen su enfermedad le consideren una persona libre para decidir.
  • Que sepa a quién recurrir en caso de duda: asociación, médico, enfermera, etc.

Ventajas del Autocontrol

No todos los pacientes que reciben tratamiento con anticoagulantes orales poseen el mismo riesgo para la trombosis y la embolia. Por lo tanto:

  • La frecuencia de los controles pasa a ser semanal.
  • El análisis del INR siempre se realiza en las mismas condiciones: mismo aparato, mismo método de medida, misma calidad.
  • La dosificación la realiza el propio interesado en que todo vaya bien.
  • Ante un imprevisto puede realizar el control sin desplazarse, esté donde esté.

¿Quién puede beneficiarse del Autocontrol?

Hoy por hoy, el Autocontrol es la mejor opción para los pacientes con riesgo tromboembólico elevado:

  • Enfermedad valvular acompañada de fibrilación auricular.
  • Portadores de válvulas mecánicas, una o varias, con o sin fibrilación auricular.
  • Pacientes con antecedentes de ictus o tromboembolismo.

¿Cómo funciona el Autocontrol?

El autocontrol del TAO implica el uso de un coagulómetro portátil que permite medir el INR desde casa con una pequeña muestra de sangre capilar (pinchazo en el dedo). A partir del resultado, el paciente —previamente formado— ajusta su dosis de anticoagulante.

Para iniciarse en el autocontrol, es recomendable seguir un curso de formación ofrecido por asociaciones o centros de salud.

El INR y su importancia

El INR (International Normalized Ratio) es la medida que indica cómo de anticoagulada está la sangre. El rango terapéutico varía según la patología de cada paciente, pero suele estar entre 2 y 3 (o entre 2,5 y 3,5 en portadores de válvulas mecánicas). Un INR dentro del rango reduce el riesgo tanto de hemorragias como de trombosis.